sábado, 3 de enero de 2026

La uroscopia. Primera prueba documentada en la historia de la medicina para el diagnóstico de las enfermedades

La uroscopia fue uno de los métodos de diagnóstico médico principales utilizados desde tiempos remotos hasta el siglo XIX. Este examen se basaba en el estudio de todas las propiedades físicas observadas en la orina del enfermo. Las restricciones morales existentes para el examen físico del paciente y el desconocimiento médico sobre los mecanismos implicados en la causa de las enfermedades supusieron históricamente un gran obstáculo que superar para que los médicos tuvieran posibilidades de diagnosticar las dolencias de sus pacientes. Durante la Edad Media, las normas de conducta moral de la iglesia cristiana limitaron considerablemente las opciones de diagnóstico a disposición de los médicos debido a las restricciones de tocar ciertas partes de los pacientes o incluso de ser vistos desnudos. Es así como el estudio de los fluidos corporales, sin necesidad del contacto estricto con los pacientes, pronto se convirtió en un valioso método de diagnóstico, especialmente para el caso de las mujeres. 

En el proceso de evaluación del examen uroscópico, los parámetros sujetos a determinación eran el volumen de orina emitido y todas sus propiedades organolépticas como el color, olor, sabor y consistencia. También se consideraba el grado de turbiedad o claridad, la espuma y burbujeo, los sedimentos y la posible presencia de partículas orgánicas patológicas tales como cristales, pus, coágulos, grumos o detritus celulares. El examen de la orina fue muy valorado, tanto por médicos como por pacientes, por la facilidad de su recogida, al ser emitida al exterior durante la micción, y por permitir hacer una estimación inmediata del estado de salud del paciente. Además, se suponía razonablemente que lo que salía del cuerpo debía reflejar lo que estaba sucediendo en su interior. Antes del siglo XVII, los médicos aceptaban que el propósito principal de la digestión era convertir los alimentos en sangre mediante un proceso complejo de varias etapas que involucraba a distintos órganos y que generaba diversos productos de desecho, entre ellos la orina. En consecuencia, si los distintos humores del organismo estaban desequilibrados, esto quedaría reflejado en la orina producida por el enfermo.