Anestesia general intravenosa
Después de los éxitos conseguidos con la introducción de la anestesia general inhalatoria, se comenzaron a ensayar fármacos en administración intravenosa que pudieran complementar y mejorar los resultados que se estaban obteniendo con los gases anestésicos. En 1628 William Harvey, en su publicación "Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis in animalibus", había demostrado que la sangre venosa era conducida hacia las arterias y de ahí a los órganos del cuerpo por el corazón. Esto fue reconocido inmediatamente como demostrativo de que la droga administrada en las venas podía rápidamente alcanzar el cuerpo completo. Las primeras inyecciones de sustancias por esta vía se realizaron en el siglo XVII, con fines experimentales y no terapéuticos. De hecho, en 1657 Christopher Wren inyectó en 1656 vino y cerveza en las venas de un perro, usando una pluma y una vejiga, llevándolo hasta la inconsciencia. Estos ensayos fueron continuados por Robert Boyle y Robert Hooke, que inyectaron opio y azafrán también en perros.
La introducción de la
inyección endovenosa en el hombre y su posterior aplicación a la terapéutica se
debe fundamentalmente a médicos alemanes como Johann D. Major, quien llamó la
atención sobre el método en su Chirurgia
Infusoria de 1664; y Johann S. Elsholtz, que en su Clysmatica Nova de 1667 (aunque aparecida dos años antes en alemán)
dio a conocer sus experimentos en cadáveres y en seres vivos. Con estos
trabajos la nueva técnica demostró su eficacia y se difundió rápidamente.
![]() |
Charles
G. Pravaz (1791-1855). Cirujano francés que popularizó desde 1853 la jeringa con agujas metálicas para administración de fármacos intravenosos |
![]() |
Jeringa
de pistón con aguja propuesta en 1853 por Charles G. Pravaz que fue precursora de las jeringas utilizadas actualmente |
Los métodos para la
administración de drogas anestésicas han ido dependiendo del paulatino
desarrollo tecnológico. En 1843, George Bernard logró introducir soluciones de
azúcar en animales. La pluma y la vejiga usadas por Wren no fueron
significativamente mejoradas hasta que Alexander Wood, médico de Edimburgo, en
1853 sería el primero en utilizar la aguja hipodérmica para administración de
drogas por vía intravenosa. La aguja hipodérmica hueca fue desarrollada por
Francis Rynd y la jeringuilla funcional, precursora de las actuales, por
Charles G. Pravaz en ese mismo año. La dosificación deseada se conseguía dando
vueltas al eje del pistón de la jeringa. Williams Fergusson simplificó el
diseño inicial de Pravaz y luego el fabricante Luer la industrializó en forma
parecida a las actuales jeringas. Con la incorporación de estos recursos ya se
estaba en condiciones de poder iniciar la anestesia intravenosa.
![]() |
Pierre
C. Oré (1828-1890). Cirujano francés primero en utilizar anestesia intravenosa con hidrato de cloral en 1872 |
![]() |
Fedoroff
y Kawkow. En 1905 usan hedonal para anestesia intravenosa en combinación con el cloroformo |
No fue hasta 25 años después
del descubrimiento de la anestesia inhalatoria, que este tema recibe mayor
atención. En 1872 Pierre C. Oré, profesor de Fisiología en Burdeos, consigue la
anestesia en animales mediante la administración endovenosa de una solución de hidrato
de cloral, informando dos años después a la Academia Francesa de Ciencias el
primer uso de este anestésico en el hombre; pero el cloral no resulta ser un
agente satisfactorio y el método no consigue generalizarse. La vía endovenosa
es actualizada en 1898 por Dresser de Munich con el empleo del hedonal, droga
que adquiere cierta popularidad al ser usada frecuentemente en combinación con
el cloroformo por Krawkow y Fedoroff hasta fines de 1908. En 1909, Ludwig Burchhardt
usa una solución de cloroformo endovenosa y 4 años después Noel y Souttar emplean
paraldehído por esta misma vía. La suiza Elisabeth Briendenfield comunica en
1916, por primera vez, el uso de morfina y atropina o escopolamina por vía
endovenosa como medicación preanestésica. No obstante, pese al descubrimiento
de varios tipos de fármacos de uso intravenoso, los resultados serán discretos
hasta la tercera década del pasado siglo.
![]() |
Somnifen
(barbital). Primer barbitúrico utilizado para anestesia intravenosa en 1924 por Fredet en Francia |
![]() |
Pentothal.
Barbitúrico de gran éxito sintetizado en 1934 de acción corta que se podía usar tanto para inducción como mantenimiento de la anestesia |
![]() |
Ralph
M. Waters (1883-1979). Anestesista norteamericano que Introdujo con éxito el pentothal para anestesia endovenosa en 1934 |
El salto definitivo se
producirá con el descubrimiento de los barbitúricos. El primero fue el barbital
(varonal) sintetizado en 1902 por Emil Fisher y Von Mering en Berlín, y
posteriormente combinado con el ácido dialilbarbitúrico (dial), formando un
nuevo compuesto denominado somnifen. Comienza a ser experimentado en animales
por Bardet en 1920, y usado en el hombre desde 1924 por Fredet y por Perlis en
1927. Ese mismo año es introducido el pernocton por el alemán R. Bumm, y en
1929 Weiss experimenta el ácido feniletilbarbitúrico (luminal), al que le
sucede el nembutal y el eunarcon. Todas estas drogas fueron desplazadas cuando
hizo su aparición el primer barbitúrico de acción ultracorta, el evipan sódico,
empleado por primera vez en 1932. En 1934, Ralph M. Waters y John S. Lundy de
la Clínica Mayo introducen el tiopental sódico (pentothal), de mejores
prestaciones que los primeros y de acción tan corta que hizo pensar que se
podría usar tanto para la inducción como para el mantenimiento de la anestesia,
convirtiéndose desde entonces en el agente más comúnmente usado.
![]() |
Propofol.
Hipnótico endovenoso de muy rápida acción introducido por Kay y Rolly en 1977 |
Al pentothal le irán
sucediendo nuevos agentes anestésicos intravenosos como el ciclopal, librium,
feniclidina, brietal, valium, ketamina y otros. En 1977, Kay y Rolly incorporan
al arsenal anestesiológico el propofol, también hipnótico endovenoso de muy
rápida inducción y recuperación, tanto de la conciencia como de la función
mental y que facilita la conducción anestésica de la cirugía ambulatoria o de
emergencia.
![]() |
Strychnos toxifera. Planta de donde se extrae el curare |
Con la introducción en 1942 del
curare, substancia de acción relajante muscular, por los médicos canadienses Harold
R. Griffith y Gladys E. Johnson, comienza un nuevo capítulo en la evolución de
la anestesia, que según Cecil Gray, uno de los pioneros de su uso en Gran
Bretaña, tuvo la misma importancia para la anestesiología que el concepto de la
antisepsia para el desarrollo de la cirugía. Esta substancia era usada desde
tiempo inmemorial por las tribus indígenas del Amazonas para cazar animales
produciendo su muerte por parálisis. La introducción del curare en Europa se
atribuye a Walter Raleigh en 1595; pero quien contribuyó sustancialmente al
conocimiento del veneno de las flechas de los indios del Amazonas fue el abate Félix
Fontana, quien en 1780 describe lo que él llama efectos irritativos del curare sobre los músculos esqueléticos.
![]() |
Arthur G. Läwen (1876- 1958). Cirujano alemán que usó curare como relajante muscular en anestesia por primera vez en 1912 aunque sus estudios pasaron desapercibidos |
![]() |
Arthur
G. Läwen y Friedrich Trendelenburg. Intervención
quirúrgica en el anfiteatro del Hospital Clínico de la Universidad de Leipzig durante el año 1909 |
En 1865, Preyer consiguió la
primera forma purificada y cristalizada de curare, a la que denominó curarina. La
primera administración de curare para anestesia fue realizada en 1912 por Arthur
G. Läwen en Leipzig, quien administró curarina a 7 pacientes para facilitar el
cierre de la pared abdominal. A pesar de comprobar su efecto beneficioso como
relajante muscular durante la anestesia general, Läwen acabó abandonando su uso
por dificultades de suministro y, aunque estos estudios fueron publicados, su importancia
fue pasada por alto por los historiadores. En 1928, Francis Percival de Caux
utilizó también el curare en el Hospital Middlesex de Londres. Su trabajo no
fue ampliamente publicitado y, al igual que sucedió con Läwen, esta
contribución es frecuentemente olvidada para la historia de la anestesia.
![]() |
Intocostrin
(d-tubocurarina). Comercializado desde 1942 para uso como relajante muscular en la anestesia |
En 1935, Harold King procede
a aislar el alcaloide puro del curare, la d-tubocurarina, extraída de las
raíces de un pequeño arbusto, el Chondrodendum Tomentosum. En 1938, Abraham E.
Bennett usa por primera vez en el hombre la d-tubocurarina en pacientes psiquiátricos
sometidos a electroshock con el fin de disminuir las contracciones y así evitar
fracturas y luxaciones. Desde 1942, la d-tubocurarina es comercializada y
consigue una gran difusión entre los anestesiólogos gracias a los esfuerzos de
Lewis Wright, Pronto se reconocen las ventajas de la relajación farmacológica,
y su utilización posibilitó el avance de la cirugía torácica, abdominal,
neurológica y cardiovascular; a la vez que brindaba mayor seguridad a las
intervenciones en pacientes añosos, al permitir reducir las dosis de
anestésicos. Al ser sustituida la d-tubocurarina por relajantes sintéticos
libres de los efectos histaminérgicos de ésta, como fueron la gallamina primero
y la succinilcolina después, se obtiene mayor seguridad en el uso de la
miorrelajación. Hoy en día son de uso común el rocuronio, atracurio, vecuronio
y pancuronio. Del estudio de estos nuevos relajantes sintéticos surge que
algunos de ellos tienen, además, una acción gangliopléjica. Se abre así el
camino para el estudio de nuevos fármacos y con esto la posibilidad de poder
controlar la presión arterial intraoperatoria, lo que se conoce como técnica de
hipotensión controlada.
Anestesia
regional
Desde muy antiguo los
médicos intentaron lograr la insensibilidad de una parte determinada del cuerpo.
Las drogas de acción general eran muy peligrosas y a veces provocaban
accidentes mortales. De ahí que se procurara aliviar selectivamente la parte
afectada valiéndose de múltiples procedimientos.
Los egipcios comprimían los
nervios periféricos, técnica que aún usaba James Moore en el siglo XVIII,
actuando sobre el ciático y el crural anterior, en las amputaciones de las
extremidades inferiores. La aplicación del frío como anestésico local fue
propuesto ya por Avicena en el siglo X. El cirujano Ambroise Paré en el siglo
XVI y Tomas Bartholin en el siglo XVII utilizan el enfriamiento o congelación
como método anestésico. El frio también fue utilizado por John Hunter y Jean D.
Larrey al cambio de siglos XVIII y XIX. En 1852, James Arnott empleaba una
mezcla de hielo y sal en la zona que iba a operar. En 1858, Ozanan empleó el
frío mediante ácido carbónico licuado. En 1867, Richet introdujo las
pulverizaciones con éter con el aparato de Benjamin W. Richardson. Sin embargo,
también desde antiguo se había pensado en evitar el dolor introduciendo
sustancias en el interior del organismo a través de la piel y directamente en
los músculos o la sangre. Los mismos griegos usaban un rudimentario instrumento
consistente en una vejiga con una caña. Hacia finales del siglo XV se
transformaría en los famosos clústeres o lavativas.
![]() |
Friedrich
W. Sertürner (1783-1841). Farmacéutico alemán que en 1806 aisló la morfina del opio, un potente analgésico que aún hoy es empleado |
Friedrich W. Sertürner en
1806 descubre la morfina a partir del opio. Gay Lussac recibió la aparición de
la morfina con entusiasmo, alborozado, considerándolo “el medicamento más notable descubierto por el hombre”. En 1853,
Alexander Wood, cuya esposa padecía un cáncer incurable, inventó la aguja
hipodérmica precisamente para inyectarle morfina para mitigar el dolor. Fue el
primer paciente en recibir esta droga por esa vía y en ser la primera en
adquirir el hábito de la aguja. El
nuevo diseño de jeringas y agujas metálicas propuesto por Charles G. Pravaz en ese
mismo año de 1853 hizo posible la administración de dos sustancias singularmente
importantes en el campo de la analgesia y de la anestesia: la morfina y la
cocaína.
Como anestésico, la morfina
no tuvo éxito. Sin embargo, se aplicó rápidamente contra dolores de todo tipo.
Muy pronto, incluso, se escapó de las manos de los médicos y fue usada con
fines de drogadicción. En 1856, abrió sus puertas en EEUU la primera fábrica de
agujas. Desde ese momento, la morfina desplazó definitivamente al opio como
analgésico en el mundo occidental. Era una droga consumida por gente pudiente,
particularmente burgueses, intelectuales y profesionales sanitarios. En la
guerra civil americana (1861-1865) fue empleada masivamente y junto al éter
alivió el sufrimiento de los heridos, pero a la vez apareció bien pronto el Army Disease, es decir, la
drogodependencia. Se dice que esta contienda creó más de millón y medio de
morfinómanos. La guerra franco-prusiana de 1870 crearía idéntico problema en
Europa. El abuso del consumo de morfina planteó serios problemas para desintoxicar
a los morfinómanos. Había grandes personalidades adictas como el canciller
alemán Von Bismark; y también William S. Halsted, célebre cirujano del Hospital
Johns Hopkins de Baltimore. El neurólogo Westphol llegó a cortarse las venas por
su gran adicción. El emperador Maximiliano y el músico Wagner también estuvieron
afectados.
![]() |
Erythroxylum coca. Planta de donde se extrae la cocaína |
El otro producto que
irrumpió, gracias a la aguja y a la jeringa, fue la cocaína y también se empleó
para los mismos usos que la morfina, aunque prevaleció como anestésico sobre
las propiedades analgésicas. La cocaína se encuentra en la coca, un arbusto de
la especie Erythroxylum Coca del cual
conocen unas 120 variedades, y consumida asiduamente por los aborígenes
amerindios. La primera descripción de sus efectos se debe al religioso español Tomás
Ortiz, en 1499.
![]() |
Albert
F. Niemann (1834-1861). Químico alemán que en 1859 aisló la cocaína de las hojas de coca |
![]() |
Publicación
Über coca (Viena, 1885) de Sigmund
Freud que ensalza las virtudes curativas de la cocaína en varios procesos |
En 1859, el químico Albert F.
Niemann aisló el alcaloide activo de las hojas de coca, al que llamó cocaína.
Wöhler ya había descrito que la cocaína producía embotamiento de los nervios
gustativos y una completa insensibilidad. El francés Fauvel comenzó a usarla
para curar procesos laríngeos en figuras del bel canto. Luego se usó en la soldadesca para favorecer su
combatividad. En 1885 Sigmund Freud publica su trabajo Über coca donde ensalza las propiedades curativa de la cocaína,
recomendándola para combatir el morfinismo, contra los trastornos gástricos,
contra el asma y como afrodisíaco. El mismo Freud acabó convirtiéndose en un
consumidor habitual. En 1909 había en EEUU hasta 69 bebidas que tenían coca en
su composición, entre ellas la Coca Cola que ese año sustituyó este producto
por cafeína.
![]() |
Carl
Koller (1857-1944) Oftalmólogo austriaco que utilizó con éxito infiltraciones de cocaína para intervenciones oculares en 1884 |
![]() |
Heinrich F. Braun (1862–1934). Cirujano alemán que en 1905 añadió adrenalina a la solución de cocaína para retardar su reabsorción y prolongar el tiempo de anestesia |
![]() |
Publicación
Die lokalanästhesie ihre
wissenschaftlichen grundlagen und praktische anwendung (Leipzig, 1913) de Heinrich Braun sobre técnicas de anestesia local |
Carl Köller comunicó el 15
de septiembre de 1884, en un Congreso de Oftalmología celebrado Heidelberg, sus
conclusiones sobre el empleo de la cocaína como anestésico para intervenciones
oculares, experimentando en conejos y con él mismo. En noviembre de ese mismo
año, William S. Halsted, en Nueva York, practica el primer bloqueo regional
mediante una solución de cocaína al 4 % inyectada en la región del nervio
dentario inferior para la extracción de un molar. El austríaco Anton Wöfler y
el francés Paul Réclus proponen una reducción de la dosis de cocaína al 0,5%
para evitar efectos secundarios. El alemán Carl L. Schleich comunica al
Congreso de Cirujanos Alemanes, celebrado en Berlín en el año 1892, sus
observaciones sobre la anestesia local infiltrativa a concentraciones menores
de cocaína, del 0,1% y 0,2%, que fue acogida inicialmente con escepticismo pero
no impidió que la técnica pudiera difundirse con rapidez posteriormente. En 1905,
Heinrich F. Braun perfecciona el método de Schleich recomendando añadir
adrenalina a la solución de cocaína que, por su acción vasoconstrictora,
retarda la reabsorción de la solución anestésica. Las experiencias de Braun
demostraron efectivamente que la anestesia local es tanto más activa cuanto más
lentamente se absorbe el anestésico, a la vez que los fenómenos secundarios
aumentaban proporcionalmente a la cantidad absorbida de cocaína.
![]() |
August
K. Bier (1861-1949). Cirujano alemán que en 1898 inició la anestesia raquídea empleando solución de cocaína al 0,5% para punción lumbar |
![]() |
August K. Bier practicando una raquianestesia lumbar en 1925 |
El desarrollo ulterior de
producir anestesia por bloqueo de los nervios sensitivos regionales, propuesto
por Halsted, y los trabajos previos de James L. Corning en 1885 proponiendo la
inyección de cocaína en la región lumbar, condujo al alemán August K. Bier a la
idea de la anestesia lumbar o raquídea, practicando el 16 de agosto de 1898 su
primera experiencia en un paciente mediante la inyección de 3 ml de una
solución de cocaína al 0,5% por punción lumbar, consiguiendo éxito. Después de
practicar la misma técnica en seis pacientes más, y a fin de demostrar la
inocuidad del método, decide ensayar consigo mismo. Si bien queda anestesiado,
experimentó una intensa cefalea y mareos, lo que actualmente se conoce como la
cefalea postpunción por pérdida de líquido cefalorraquídeo.
Casi al mismo tiempo que
Bier, el francés Theodore Tuffier había desarrollado el mismo método de
anestesia lumbar. A comienzos de 1920, Louis G. Labat practica y difunde los
principios de la raquianestesia en Europa y EEUU. Después de una experiencia de
14 años con la anestesia raquídea, con buenos resultados y ninguna muerte,
acaba concluyendo que “la introducción de
la anestesia espinal para operaciones por debajo del diafragma, es
absolutamente segura a condición de que todos los detalles de técnica sean
observados escrupulosamente”.
![]() |
Nils Löfgren y Bengt Lundqvist. Químicos suecos que sintetizaron la lidocaína en 1943 |
![]() |
Torsten
Gordh (1907-2010). Anestesista sueco que introdujo en clínica la lidocaína para anestesia local en 1948 |
El descubrimiento de otras
sustancias de síntesis disminuyó considerablemente muchos de los riesgos que
ocasionaba el uso de cocaína. Ernest Fourneau introdujo la estovaína en 1904,
de menos toxicidad y mayor potencia que la cocaína. Más importante aún fue la
novocaína, obtenida por Alfred Einhorn en 1905, que consiguió mantenerse largo
tiempo hasta que fue desplazada por la lidocaína, sintetizada por Nils Löfgren
y Bengt Lundqvist en el año 1943 e introducida en la práctica clínica por el anestesista
sueco Torsten Gordh cuatro años después. De estas investigaciones básicas sobre
la lidocaína surgen otros derivados tales como la tetracaína, mepivacaína,
ropivacaína, prilocaína y la bupivacaína, esta última sintetizada por Ekenstam en
1957 de uso corriente en la actualidad.
![]() |
Fernand
Cathelin (1873–1945). Urólogo francés que en 1901 realizó la primera anestesia por infiltración epidural en el hiatus sacral |
![]() |
Fidel
Pagés (1886-1923). Cirujano español que propone una eficaz y novedosa técnica de anestesia epidural lumbar y torácica en 1921 |
![]() |
Esquema
original de la técnica de punción epidural de Fidel Pagés donde muestra la introducción de la aguja hasta el canal espinal |
A finales de los años 20, se
desplaza el interés por la raquianestesia a otras técnicas de anestesia
regional. Pitkin, de Nueva Jersey, revive el interés por la anestesia espinal y
establece las normas definitivas para su uso correcto. Fue el primero en usar
la efedrina como preventivo de la hipotensión causada por el bloqueo nervioso e
hizo demostraciones de su técnica en EEUU y Europa. El neurólogo James L. Corning
utilizó por primera vez, en 1885, un anestésico local en un paciente
inyectándolo para provocar bloqueo de los ganglios espinales a fin de obtener
anestesia quirúrgica localizada, pero no tiene continuidad en su aplicación. El
primer éxito con anestesia epidural se debe simultáneamente a Jean A. Sicard y Fernand
Cathelin en 1901, que inyectaron un agente anestésico en el hiatus sacral. El
primer informe sobre el uso de anestesia epidural o peridural en obstetricia lo
hace, en Alemania, von Stockel en el año 1909 usando una dosis única de
novocaína en 141 partos normales, obteniendo algún grado de anestesia en el 80
% de los casos. En 1921,
el cirujano español Fidel Pagés desarrolla un nuevo método de anestesia
epidural introduciendo la aguja en el canal espinal a nivel lumbar o torácico,
y posteriormente publica su experiencia con 43 pacientes. El cirujano italiano
Achille M. Dogliotti publica este mismo método de anestesia peridural lumbar en
1931, sin mencionar el trabajo previo de Pagés, y difunde sus experiencias en
revistas médicas prestigiosas, con lo consigue ser reconocido injustamente como
pionero de esta técnica a nivel mundial.
El desarrollo continuo de
las técnicas de anestesia local ha procurado un método seguro y eficaz para
evitar el dolor en pequeñas intervenciones quirúrgicas, desarrollando nuevas
expectativas en la especialidad anestésica, como las unidades de tratamiento
del dolor, tanto crónico como agudo, que están teniendo un crecimiento
exponencial en la actualidad.
La monitorización durante la anestesia
Una parte importante del
procedimiento anestésico es la monitorización. El control de las funciones
fisiológicas del paciente se remonta desde los tiempos más antiguos de la
medicina. Los anestesiólogos, desde la época de John Snow, han venido empleando
un monitoreo simple contando y registrando la frecuencia del pulso y la
respiración. Después que Riva Rocci introduce el esfigmomanómetro en 1896 para
medir la presión arterial y Nikolai Korotkof en 1905 aplica el método auscultatorio,
es entonces cuando Elmer Mckesson en 1907 propone la vigilancia de la tensión
arterial de forma rutinaria durante la anestesia. El neurocirujano Cushing introduce
la ficha de anestesia, insistiendo a la vez en el uso del estetoscopio
precordial.
Por muchísimo tiempo, la
información que proporcionaban estos métodos simples parecieron suficientes,
pero el desarrollo cada vez más complejo de nuevas técnicas exige al
anestesiólogo un mayor y a la vez más preciso control de las funciones
fisiológicas de los pacientes. Hoy en día es impensable someter a un paciente a
una intervención quirúrgica sin contar con pulsioxímetros, capnógrafos,
analizadores de gases, cardiovisoscopios, estimuladores de nervios periféricos
y monitores de actividad cerebral como el índice biespectral.
![]() |
Ambiente actual en un quirófano con modernos sistemas de asistencia para la anestesia |
Otro punto de interés es la
informática y la introducción de los microprocesadores. A mediados de la década
de los setenta del siglo pasado, aparecen los primeros trabajos acerca de su
uso en anestesia. Los ordenadores se han convertido en algo tan importante que
hoy día no se comprendería la técnica anestésica sin su aplicación. Así observamos
el desarrollo de sofisticados instrumentos de diagnóstico como el registro
invasivo y continuo de las constantes hemodinámicas con curvas de tendencias en
el tiempo, detectores de arritmias, de cambios de ST y T en el registro
electrocardiográfico, gasto cardiaco, fracción de eyección ventricular, ecocardiografía
intraoperatoria, etc. La informática nos permite correlacionar rápidamente
todos los datos clínicos que nos brinda el paciente durante el acto anestésico.
La industria de
electromedicina cada día pone a disposición de los anestesiólogos equipos de
anestesia más complejos, provistos de ventiladores pulmonares con mayores
capacidades, y monitores cada vez más avanzados lo que, unidos a las eficaces drogas
y agentes anestésicos actuales, permiten reducir considerablemente la
morbimortalidad de causa anestésica.
![]() |
Imagen
actual de una Unidad de Reanimación para cuidados anestésicos postoperatorios |
Actualmente, el
anestesiólogo tiene como una de sus más importantes tareas el control y
estabilidad del paciente, de tal manera que asegure su actividad celular
normal, que es el resultado de procesos bioquímicos sometidos a la influencia
de la actividad enzimática, la que está en estrecha relación con el
mantenimiento constante de los gases, volumen sanguíneo y el pH dentro de
restringidos límites, lo cual requiere de parte del anestesiólogo el mantener
un balance gaseoso, hídrico y ácido-base correcto tanto durante el acto
operatorio como en el postoperatorio inmediato. Todo esto demuestra la evolución
que ha sufrido la anestesia hasta llegar al anestesiólogo actual. Desde ese
simple narcotizador, ayudante del
cirujano, hasta este especialista, verdadero clínico, que dentro del equipo quirúrgico
ha adquirido y tiene tanta jerarquía como el cirujano mismo.
Progresivamente el
anestesiólogo fue extendiendo sus funciones más allá del reducido ámbito del
quirófano. Comienza con el contacto personal con el paciente en la consulta
preanestésica, indagando sobre el estado clínico del mismo, antecedentes
personales médico-quirúrgicos, hábitos tóxicos, historia de alergias, estudio
de la función cardio-respiratoria, hepática y renal, procedimientos anestésicos
previos, etc.; a fin de valorar el grado de riesgo y planificar la conducta
anestésica. Por otra parte, el obligado control postoperatorio inmediato lleva
a la creación de las unidades de reanimación, a cargo del anestesiólogo, que ha
supuesto una ampliación notable en el quehacer del anestesista actual.
Cómo citar este artículo:
Lancina Martín JA. Historia de la Anestesia: La anestesia intravenosa y regional [Internet]. Doctor Alberto Lancina Martín. Urología e Historia de la Medicina. 2014 [citado el]. Disponible en: https://drlancina.blogspot.com/2014/03/historia-de-la-anestesia-la-anestesia.html
muy interesante
ResponderEliminar